ALONSO MARTINEZ

Hoy “corre un gris que corta el cutis”, nos damos cita  en la Plaza de Santa Bárbara ante lo que fue El Saladero, edificio mandado construir por Carlos III, (la corona tenía el monopolio de la sal) para matadero de cerdos y salazón de sus productos, en 1831 este edificio fue destinado a cárcel de la Villa y cárcel de jóvenes, por los inconvenientes que producía el que los presos estuviesen en las casas consistoriales, fue derribado a finales del siglo XIX y se construyó el Palacete de la Marquesa de Guevara que fue utilizado como oficinas después de la guerra y que hoy es propiedad de una entidad bancaria, conserva su espíritu palaciego con torreón, miradores, rejerías, molduras mixtilíneas, ménsulas, cercos y elementos barrocos aunque no es muy recargado.
A continuación y ocupando toda una manzana se encuentra el Palacio del Marqués de Ustaiz, del que no se puede ver nada de su fachada por la cosa de los andamios ya que anda en rehabilitación, es del siglo XVIII, al morir el marqués, sus descendientes lo vendieron al Conde de Villagonzalo que lo remodeló en el siglo XIX quien también mandó construir otro palacio, el que está al lado, inspirado en la arquitectura francesa con reminiscencias neogóticas, tejado de pizarra con canalones de cinc y grandes voladizos, miradores y rejerías, la fachada principal da a la plaza de Santa Bárbara y tiene un acceso para carruajes porticado, el arquitecto fue Juan de Madrazo – hermano del pintor -, es un edificio exento.
Moviéndonos por Serrano Anguita llegamos a la esquina con Beneficencia donde hay un precioso edificio mixto de 1913, promovido por Miguel de Urquijo, en el sótano había un almacén de papel, en la planta baja oficinas y el resto viviendas de alquiler, claramente diferenciadas las distintas utilidades ya que la parte residencial se aprecia mas elegante y con movimiento , su arquitecto fue Mendoza Usía y los azulejos que lo adornan son obra de Juan Ruiz de Luna, rehabilitado en 1980 fue premio del Ayuntamiento en 1986 a la mejor rehabilitación, actualmente es propiedad de Gil y Carvajal y conserva la misma utilidad para la que fue edificado.

Siguiendo por la misma calle llegamos a la Iglesia Reformista Episcopal, la primera iglesia protestante de Madrid, de 1892 de Enrique Repullés Segarra con los edificios anexos que eran seminario el uno y viviendas para los seminaristas el otro, a pesar de que la  Constitución ya en tiempo de Alfonso XII decía que teníamos libertad religiosa, la decisión de hacer este templo en Madrid provocó las iras de unos cuantos entre ellos el arzobispo de Toledo, pero finalmente fue inaugurada en 1893, es del estilo neogótico que gustaba en el siglo XIX y sigue en activo.

Otra cosita, la calle de la Beneficencia, en la cual estamos debe su nombre al Hospicio de la calle de Fuencarral que llegaba hasta aquí, debía ser tremendo de grande.

De espaldas a la mencionada Iglesia tenemos la Asociación para la Enseñanza de la mujer, fundada en 1871 por Fernando de Castro, un católico liberal que buscaba el progreso mediante la educación promoviendo una serie de iniciativas para que las mujeres de clase media y alta – que no tuviesen rentas, ni marido – pudiesen vivir de su trabajo.
Unos pasitos mas allá llegamos al Museo Romántico (cerrado por obras, ¡vaya por Dios!), situado en el Palacio del marqués de Matallana, del siglo XVIII, obra Manuel martín Rodríguez (Sobrino de Ventura Rodríguez), es un edificio muy clásico y sobrio conserva el portalón para entrada de carruajes, en 1850 pasó a ser propiedad del marqués de la puebla del Maestre, después fue sede de la Comisaría Regional de Turismo, organismo creado por el marqués de la Vega-Inclan y en 1927 lo adquirió el Estado, siendo declarado bien de interés cultural en 1964.
El Palacio del Duque de Veragua, obra de Matías Blasco de 1860, es de traza clásica, planta baja y principal, con un sobreelevado  con columnas y de remate un frontón triangular, que es muy posterior, en el siglo pasado  fue sede del Servicio Nacional de Productos Agrarios.
En la calle de San Lorenzo hay 6 casa de viviendas para clase media, edificadas por la Compañía Peninsular y tienen la particularidad de que hicieron un callejón para que todos tuviesen luminosidad y las mejores condiciones higiénicas de su época, hay quien dice que es un rincón galdosiano, y yo que sé…….

 Unos pasitos más y llegamos una antigua casa Palacio adaptada para viviendas, con un gran patio interior y entrada para carruajes, se encuentra la Academia Caballero y la Sociedad General de Autores y Editores.

De aquí giramos a la calle de Hortaleza  donde el marqués de Murga allá por 1913, tenía unos solares y encargó al arquitecto Saldaña que le hiciera unas viviendas, al estar en una calle estrecha, para que quedaran mas lucidas realizó una decoración rica en curvas y contracurvas, tanto que se salían de las ordenanzas municipales sobre voladizos, ahí hubo sus dimes y diretes entre la propiedad y el Ayuntamiento, pero al final y apelando a la modernidad y esas cosas pues ganó la propiedad, quedó la obra tal y como estaba, en cada portal hay dos viviendas por planta.

También en Hortaleza podemos admirar la Fuente pública de los Galápagos diseñada por Ventura Rodríguez en piedra de Colmenar, es un espacio barroco típico del Madrid antiguo, cóncavo y con ménsulas, en 1900 los galápagos fueron sustituidos por los delfines que hay en la actualidad, y fue respetada cuando construyeron las Escuelas Pías de San Antón, anexas al Convento (del siglo XVII de Pedro de Ribera) de los antoninos de origen francés, orden hospitalaria para acoger a personas sin recursos, en el siglo XVIII pasó a los escolapios, la fachada actual es neoclásica, y la escultura de San Antón es lo único que se conserva, dicen que el cerdo que lleva el santo representa al demonio que queriendo tentar al santo fue convertido en cerdo por este, y existe la tradición de entregar pan a los asistentes a la misa el día de san Antón en recuerdo al pan que le llevaba un cuervo para alimentarse cuando estaba en el desierto, hay distintas leyendas acerca del cerdo y del cuervo en cuestión pero no es cosa de poner todas las que he oído.

Justito enfrente tenemos otro convento, el de las Recogidas de Santa Mª Magdalena (hoy sede de la UGT, Señor, Señor, que cosas tiene la vida) tiene su origen en el siglo XVI en el Hospital de Peregrinos de la calle Arenal su finalidad era para “acoger a mujeres de vida alegre y moral distraída” o “reclusión decente para mujeres que hayan sido públicas pecadoras” quienes una vez que entraban no podían salir nada más que para religiosas o para  casadas, el edificio actual es neomudejar de ladrillo con adornos en punta de diamante y otros varios también en ladrillo, este edificio es del siglo XIX.

La Real Academia de Farmacia tiene su origen a comienzos del siglo XIX cuando el colegio de Boticarios de Sevilla creó una cátedra de botánica farmacéutica (Facultad de Farmacia), que estuvo ubicada en distintos lugares de Madrid hasta que se construyó este edificio, proyectado por un arquitecto de nombre superdifícil es de traza neoclásica y en el frontón tiene el escudo de los Borbones, en 1967 la facultad pasó a la Ciudad Universitaria y aquí se estableció la Real Academia de Farmacia.
En este peregrinar por la calle de Hortaleza llegamos al nº 74, un edificio de viviendas de 1859, la ornamentación sigue un orden almohadillado en todas las plantas siendo todas diferentes, interesante, está inspirado en un arquitecto francés del que se me ha olvidado el nombre, los adornos son de estuco menos la parte baja que tiene unas bolas que son talladas en la piedra, no pegadas, y frente al mismo se encuentra el  Palacio de los Duques de Montpensier – los padres de Mª de las Mercedes -, obra de 1861 del arquitecto Wenceslao Gavín, tiene una monumental entrada de carruajes y bonitos balcones de piedra, y frontón triangular en la parte superior con escudo de la familia, actualmente es un edificio de viviendas.

Aún nos queda tiempo para tomar el cafelito que nos reanime y nos de fuerzas para seguir otro ratito, así que bajamos por Gravina hasta llegar a Chueca donde hacemos la paradita y fonda, ya repuestos pasamos por Luis de Guevara esquina a San Lucas donde nos encontramos con una casa-palacio de mediados del siglo XIX del arquitecto Jerónimo de la Gándara y reformada por Saldaña en 1934 extrañamente aun se conserva el jardín en el que podemos ver la clásica entrada de carruajes con su pórtico y guardapolvos sobre las ventanas del bajo y principal, es sobrio y elegante

Sin movernos del sitio vemos el conocido como Convento de las Góngoras, o Convento de la Purísima Concepción de madres Mercedarias Descalzas creo que son monjas de semiclausura fundado por Juan Jiménez de Góngora a instancias de Felipe II en el siglo XVII, es un edificio muy serio, la Iglesia es una joya del barroco madrileño en la que destaca la cúpula, se salvó de la quema de conventos de la guerra civil y, al lado, la Congregación de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada tienen guardado un CACHITO DE CIELO una capilla que merece la pena ser visitada,(para quien le interese está en la travesía de Belen.

Bajamos por la calle Pelayo para cerrar nuestra ruta de hoy frente al Palacio Longoria, modernista, de José Grases Riera construido en 1902, es la sede actual de la Sociedad General de autores y Editores.
Es en realidad un palacio en esquina de los que tantos hemos visto en Madrid, en un lateral tiene su entrada de carruajes porticada y con un pequeño jardín, en el exterior se aprecian los balcones con rejería y columnas, las mansardas etc., ahora bien el Sr. Longoria financiero muy rico él y con ganas de destacar pidió al arquitecto un edificio que se saliera de lo corriente, y ahí fue donde el arquitecto se lució con toda la parafernalia externa, en estuco, vemos que rompe con la racionalidad del siglo XIX y busca líneas curvas a base de vegetación, tallos y flores, todo basado en la naturaleza, cabezas de mujeres nervios retorcidos, y recupera las artes tradicionales de la rejería, vidrieras, mosaico, esto último lo podemos apreciar en las mansardas que en lugar de tener la pizarra al uso, están chapadas con  mosaico, en el interior hay una magnífica escalera de hierro y mármol que es una autentica joya así como las vidrieras, y después de todo esto cuando volváis a pasar ante este edificio fijaros bien en su figura y os daréis cuenta de que es un palacio de construcción típica pero con una parafernalia exterior que se sale de lo corriente, en su construcción no hay líneas curvas como en los edificios de Gaudí, sus paredes son rectas solamente son curvos los adornos ¿VALE?, pues eso…….

Y por hoy ya está bien que tengo los pies como polos de menta,  ya que por un extraño capricho del que gobierna la marcha del tiempo, aquí durante el invierno tenemos un hermoso cielo azul y un sol brillante que hasta templa, pero cuando ronda la primavera nos helamos de frío aunque el sol nos siga engañando con esa luminosidad.

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