BARRIO DE LAS LETRAS

Dejamos atrás la Plaza de las Cortes y entramos en el barrio de las letras, en la calle de Lope de Vega nos encontramos con el Convento de las Trinitarias descalzas de San Ildefonso, donde fue enterrado Miguel de Cervantes  y cuyos restos se perdieron posteriormente,( en alguna de esas restauraciones que se hacen cuando cambia el patrocinio de la fundadora o cosas por el estilo) este convento es muy sencillo y se conserva intacto desde finales del siglo XVII , aunque ha sido restaurado el siglo pasado y declarado monumento Nacional.
Su fachada es muy madrileña, de ladrillo visto con un frontispicio triangular y tres arcos de medio punto en el centro, decorado con un bajorrelieve central que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso – por la propia Virgen, que fue quien la hizo la y la bajó del cielo para imponérsela – así mismo está decorado con los escudos de armas de los (donantes) marqueses de La Laguna . En este Convento profesó Sor Marcela de San Félix, hija de Lope de Vega.

Frente al mencionado Convento se encuentra la casa que Quevedo compró a Góngora y como se llevaban tan mal, cuentan que Quevedo mandó quemar los libros de Garcilaso para exorcizarla…………
Desde tiempos de Felipe II los monjes Jerónimos del Monasterio del Escorial tenían la exclusiva de la venta de libros para rezar, función que realizaban en un edificio anexo al Monasterio de los Jerónimos junto al paseo del Prado, lugar que fue derribado por mandato de Carlos III para situar el Museo de historia natural, plantas, etc. ; trasladando los monjes a este edificio de la calle del  León la subsede del Convento y  sus libros de rezo, por lo que se dio a conocer como “La casa del Nuevo Rezado”,tras la desamortización pasó a ser estatal y actualmente acoge a la real Academia de la Historia, es un edificio construido por Juan de Villanueva de aspecto sobrio, en ladrillo visto y granito, sobre el balcón principal tiene un escudo con la parrilla de San Lorenzo – símbolo de su martirio- .

Nos tomamos un cafecito y salimos a la Plaza de Antón Martín donde vemos el monumento que hace unos cuatro años se levantó en recuerdo de los Abogados Laboralistas muertos en la Calle de Atocha y dirigimos nuestros pasos hacia la parroquia de San Salvador y San Nicolás de larga historia y tradición pues en el Fuero de 1202 ya se mencionaban, la del Salvador estaba situada frente a la Plaza de la Villa y en el  siglo XIV el Concejo de la Villa celebraba sus reuniones en una sala que había encima del pórtico. La parroquia de San Nicolás se cree que fue fundada durante la dominación musulmana, pero el caso es que por esa cosas que pasan y después de algunos avatares acabaron unidas en la Iglesia del Hospital de San Juan de Dios, compartiendo edificio, hasta que a finales del siglo XIX el Hospital fue trasladado a lo que hoy conocemos como “El Gregorio Marañón”, total que las parroquias se quedaron en la Iglesia del Hospital que fue destruida en la guerra civil y reconstruida posteriormente con una capilla dedicada a cada Santo, por lo que el edificio que vemos es de posguerra, y muy sencillito y luminoso en su interior.

A espaldas de las mencionadas parroquias llegamos al Cine DORE “donde entran dos y salen tres”, eso se decía en mis tiempos, que cada cual piense lo que quiera, también era uno de “los palacios de la pipas”, la cuestión es que tiene un aspecto modernista como de bombonera, con pilares y columnas, tres arcos en su entrada y una profusa decoración, su arquitecto fue Críspulo Moro Cabeza y se construyó entre 1922-23 en un lugar donde anteriormente había una carpa en la que proyectaban cine, tiene una escalera monumental y tres pisos en su interior ha sido rehabilitado hace pocos años para dedicarle a Filmoteca Nacional, justo cuando estaba a un tris de que lo derribaran. Así son las cosas, situado esquina a Sta. Isabel con el Pasaje Doré tomó de este su nombre y a su vez este pasaje está dedicado a un grabador francés, Gustavo Doré.

Bajamos por la calle de la Magdalena hasta el Palacio del Marqués de Perales, edificado 1733 por el  arquitecto  Pedro de Ribera, ocupado actualmente por la Filmoteca Nacional, ha sido sede de la Hemeroteca y yo recuerdo haber ido a certificar cartas en mis años mozos, cuando era una estafeta de Correos, es de destacar su portada barroca con elementos rococó como los angelotes, el baquetón mixtilíneo y demás formas curvas, en la pa rte superior tiene el escudo de los marqueses.

Entrando en la Plaza del Progreso, en Magdalena, 1 encontramos un palacio que parece ser del siglo XVIII, ha sido ocupado por viviendas, locales comerciales, casas de huéspedes etc. también hay otro palacio frente a la estatua de Tirso de Molina ocupado por alguna ONG y asociaciones de todo tipo, son como casones enormes con su paso de carruajes, pero no sabemos quienes fueron sus principales dueños ni sus arquitectos, pero ahí están…..y como no podemos hablar de ellos hablamos de otras cosas.
La plaza del Progreso debe su nombre a la nueva Ley del Progreso que trajo Mendizábal, ya que en aras de esa Ley se desalojaron (desamortizaron) muchos conventos, destruyéndose también algunos para hacer plazas, pues Madrid era tan poquita cosa y sus calles tan estrechas, que como nos repiten hasta la saciedad “en el Madrid antiguo, donde veáis una plaza casi, casi seguro que hubo un convento” , el Convento en cuestión que había en esta plaza era el de la Merced Calzada derribado en 1836 y Tirso Molina era un fraile de esta orden por eso está aquí su estatua aunque en un principio creo que era la de Mendizábal la que estaba en esta Plaza, que han reformado recientemente y quieren dedicarla a una especie de mercado de flores, pero no se, no se, en Madrid no tenemos esas tradiciones….., también han puesto una fuentes que salen del suelo dicen que por aquello de LAVAPIES que está cerquita, vaya Ud. a saber…

Y como curiosidad final nos cuentan que los azulejos que hay en la Calle de San Pedro mártir, no representan al tal Santo que lo mataron los albigenses a pedradas, más bien representa el martirio de San Pedro Apóstol.
Si hubiésemos seguido por Duque de Alba, allí se encuentran, el palacio de los duques de Alba y el de los duques de Sueca, de los que ya he hablado en mi visita a la zona de La Latina, pues anda que no tenemos palacios en Madrid y todo eso en un círculo reducido ¡que si Madrid llega ser más grande…………!.

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