BARRIO DE LAS LETRAS 2

Ya estamos a mediados de Octubre, todavía no he terminado de contar mis vacaciones
Cuando ya empiezo de nuevo a recorrer Madrid a golpe de pinrel……
Nos citamos en  la calle de las Huertas –centro neurálgico del barrio de las Letras-, llamado así porque en él vivieron Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, Góngora ¿hay quien de más?…..pues sí,  como reza una placa situada en un chaflán aquí nació Moratín en 1760.

En el  Pº del Prado, frente a lo que fue el Buen Retiro donde hoy da comienzo la calle de las Huertas, un aragonés fundó una escuela de platería que recibió de Carlos III el privilegio de poder expedir títulos a sus alumnos, este aragonés de exquisito gusto llamado Antonio Martínez había recibido formación en París y en Londres donde se especializó en Bisutería fina y aprendió nuevas técnicas para trabajar la plata. En esta “Real Fábrica de Platería Martínez” no se vendía a particulares únicamente algunas piezas a la alta nobleza y alta jerarquía eclesiástica, al morir su fundador la calidad va decayendo y perdido el favor real se cerró la fábrica en el siglo XIX.

Las calles de este barrio son sinuosas, en cuesta, la mayoría de sus casas pertenece a la segunda mitad del siglo XIX y van siendo remozadas, presentan la característica de las casas de alquiler con un semisótano en el que vivían las clases menos favorecidas, otra curiosidad la ofrecen los balcones cuya profundidad y ornamentación va en función inversa a la altura, en aquellas viviendas no había ascensor, con lo que a menor altura se pagaba más y además sus balcones eran un poco mas profundos y mejor ornamentados, (había que aparentar), las rejas de hierro colado y bajo el balcón azulejos talaveranos que en la mayoría de los casos ya se han perdido y se han sustituido por azulejo blanco, en los establecimientos de esta zona primaban los adornos de filigrana de hierro y madera que algunos tratan de conservar con mas o menos acierto, otras casas tenían  hornacinas con tallas de vírgenes o santos o bien imágenes en azulejos, es que por aquellos tiempos había más culto que ahora.
En la calle Fucar -que debe su nombre a unos banqueros de origen flamenco que en el siglo XVI tenían allí sus casas de campo-, podemos ver casas  adornadas con medallones y molduras de hierro fundido, salimos a Atocha por la mencionada calle y llegamos a la imprenta de Juan de la Cuesta donde  se imprimió la segunda parte de “El Quijote” según consta en una placa.

Cruzando Atocha vamos a parar a Santa Isabel donde Antonio Pérez, secretario de Felipe II,  tuvo unas casas que pasaron a poder de Margarita de Austria cuando esté salió de España tras su caída, Margarita las cedió a unas monjas de Ávila “Agustinas Recoletas” quienes fundaron un convento que fue reformado en el siglo  XVII, pero los muros que vemos de piedra y ladrillo son los originales, la iglesia barroca del convento con una gran cúpula en ladrillo con linterna fue construida hacia 1640.

 Un poco mas arriba encontramos el Palacio de Fernán Núñez, actual sede de RENFE, su sobrio aspecto externo contrasta enormemente con la riqueza del interior, su estructura horizontal se rompe con las columnas que flanquean los balcones, es uno de los palacios del siglo XVIII mejor conservados de Madrid.

Después de este inciso nos volvemos al barrio de las Letras para situarnos junto al convento de las Trinitarias del que ya he hablado en otra ocasión (ver BLOG de 25/03/2007)pues entre otras cosas en este convento está enterrado Cervantes, y profesó una de sus hijas así como una de las hijas de Lope de Vega.

Existe en este barrio una calle llamada Cervantes en la que se conserva la casa donde vivió Lope de Vega sus últimos veinticinco años y que conserva el sabor de aquella época, hoy convertida en Museo.

De la casa que habitó Cervantes no se conserva nada, aunque se ha puesto una placa conmemorativa  en la casa que se edificó  en su lugar, además el Ayuntamiento de Madrid en el “no va más de su amor por la cultura” ha situado en las paredes de algunas casas de la zona pequeñas biografías de algunos autores de los que en el suelo y en letras de metal hay escritas algunas citas de sus obras….

Como en esta visita nos centramos mas en la vida cotidiana, no nos queda más remedio que fijarnos en la horizontalidad de las Casas-palacio y de los Conventos que disponían de grandes solares, y entre Conventos y Palacios a los pobres no les quedaba mas remedio que edificar en vertical, pero como siempre “ha habido ricos y pobres”,  dentro de la mediocridad era necesario aparentar, es por eso que la primera planta o principal estaba más adornada que la segunda y así sucesivamente… estas casas del siglo XIX tenían un patio de vecinos al que daban las viviendas interiores principalmente y que como es de rigor el que vivía en el interior gozaba de un poder adquisitivo menor que el que gozaba de vistas a la calle.
La numeración de las casas de Madrid tal como la conocemos aparece en el siglo XIX, ya que hasta entonces se seguía una numeración por manzanas y números ideada en tiempos de Fernando VI por el Marqués de la Ensenada que hacía que en ocasiones coincidieran en una misma calle varias casas con el mismo número, aunque esto estaba muy bien elaborado para el tema de hacienda, no lo estaba tanto para el ciudadano de a pie.
Falta mucho por decir de este maravilloso barrio de mi Madrid, pero por hoy ya está bien.

 

 

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