DE NUEVO EN CIBELES

Hace una bonita mañana de sol y nos damos cita en Cibeles, frente al Banco de España. Hubo un tiempo (siglo XVIII) en que esta era la zona elegante de Madrid por su inmediatez con el Buen Retiro, donde estaba la Corte casi permanentemente, y claro a los nobles les dio por construirse sus palacios por aquí; todo este paseo que iba desde el Portillo de Recoletos (hoy Colón) hasta la Puerta de Atocha, fue ennoblecido por Carlos III haciendo de él uno de los mejores paseos de Europa, fue dotado de fuentes, arbolado, paseo de coches luz de gas….

Como decía estamos frente al Banco, al solecito y viendo a los soldados que hacen su guardia en el Ministerio del Ejercito del que ya hemos he hablado en otra ocasión pero recordemos brevemente que este Palacio de Buena Vista fue mandado construir por los Duques de en unos terrenos comprados en 1762, no lo llegaron  a habitar por que las obras se demoraron demasiado, la Duquesa de Alba (la que pintó Goya) al morir lo dejó en herencia a su médico y a este se lo compró la Villa de Madrid para regalárselo a Manuel Godoy (que entonces vivía frente a Sabatini), nada más trasladarse aquí el buen señor tuvo que salir por piernas por aquello del Motín de Aranjuez, con lo que el Palacio vuelve a manos del Ayuntamiento, que concluida la guerra lo cede al ejercito, hacia 1841 fue utilizado como residencia de Embajadores y de personajes ilustres como Prim, después fue Ministerio de la Guerra, como consecuencia de los distintos usos ha sufrido diferentes mejoras y reformas, como la ampliación  de la parte posterior y la reja que lo circunda que es de 1869.

Subiendo por la calle de Alcalá llegamos al nº 36 y nos encontramos con un pequeño palacio neoclásico, muy sobrio con columnas de orden dórico toscano en su portada y balcones con guardapolvos en la 1ª planta, la última es un añadido posterior, se cree que su arquitecto fue Juan de Villanueva o un discípulo directo, ha tenido distintos usos entre ellos fue sede de la Confederación Hidrográfica, actualmente pertenece al Ministerio de Cultura.


Muy cerquita se encuentra LA REAL ACADEMIA DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN, antigua fábrica de vidrios de Madrid, aproximadamente en 1793 traían los vidrios de la Granja para su venta  y fabricaban cristales para las gafas, el edificio es obra de  Manuel Martín Rodríguez, sobrino de Ventura Rodríguez, es de destacar el Escudo de los Borbones, ya que la Fábrica se mandó construir por iniciativa Real.

En 1856, la Sociedad Lírico Española (entre sus socios estaba Barbieri), decide hacer un teatro para explotar el género de la Zarzuela y encarga el proyecto a Gándara quien se da una vueltecita por Europa para inspirarse y decide que lo mejor en cuanto a soluciones técnicas y escenarios es la Scala de Milán, y manos a la obra el teatro se hizo en siete meses, siendo inaugurado el 10 de Octubre  del mismo año, fecha del cumpleaños de la reina Isabel II que acudió al estreno con toda su familia. En 1909 sufrió un incendio que lo destruyó por completo y en los años cincuenta fue reformado quitando el paso de carruajes, su estilo es ecléctico de inspiración clásica y tiene bajorrelieves de temas musicales.


Como todos conocemos la cara bonita del Congreso, pues vamos a ver la otra, la que da a la calle de Fernánflor, por este lado vemos una construcción típica madrileña, ladrillo visto, piedra caliza de Colmenar y granito, y como en los anteriores Palacios, ventanas con guardapolvos, la planta baja de orden dórico toscano y la alta  de orden jónico con volutas, de inspiración clásica .

Y llegamos a la ampliación del Museo Thyssen, obra de Cesáreo Iradier Uriarte, de 1910, en estilo Monterrey con voladizos de madera, azulejos y capiteles de fantasía, rejería toledana, arcos………. Este museo está instalado en el Palacio de Vistahermosa, mandado edificar por la Duquesa del mismo nombre en unos terrenos que en otro tiempo pertenecieron al Duque de Lerma, tiene una portada decorada con dos columnas jónicas sobre la que se sienta un balcón central con balaustrada de piedra en su piso principal, estuvo alojada la Sociedad del Liceo, y en 1823 fue residencia del Duque de Angulema y más tarde se convirtió en una especie de hotel para la nobleza, ya en el siglo XX tras muchos años de deterioro y abandono, lo compró la Banca López Quesada para las oficinas de su sede central, le hizo una gran reforma y la citada Banca quebró poco después y sobre 1980 lo compró el Banco de España que se lo cedió al Museo del Prado para exposiciones y recientemente ha sido reformado nuevamente para acoger la colección de pinturas Thtssen-Bornemisza.

Cruzamos la  Carrera de San Jerónimo y llegamos a lo que fue el Palacio del Hielo y del Automóvil (en la c/del Duque de Medinaceli), unas cuantas personas vinculadas con el Hotel Palace compraron un solar frente al Hotel para edificar un centro de ocio y comercio encargando la obra a los arquitectos Abreu y Mercadal. El edificio tenía una fachada monumental y en un principio tenia una pista de patinaje de 55×27 mts., con una sala estilo imperio para cambiarse de calzado, un salón de baile estilo Luís XIV, cafeterías, tiendas etc., y en el piso superior –con salida independiente- se instaló una sala de exposición y venta de coches, lo que hoy conocemos como concesionario, unos años después lo compró el Estado para instalar el Centro de Estudios Históricos llevando a cabo una reforma externa e interna, mas adelante sufrió un incendio, y otra reforma naturalmente….

Al fondo de la calle se encuentra la Basílica de Jesús de Medinaceli, otro día iremos por allí, hoy toca entrar en el barrio de las letras, pero antes de ello volvemos hacia la Plaza de las Cortes donde estuvo el Convento de San Antonio Abad, anejo al Palacio de los Duques de Medinaceli, este convento fue testigo de una curiosa historia cuyo protagonista fue Mª Antonia “LA CARAMBA”, tonadillera de vida alegre y disoluta a quien sorprendió una tormenta paseando por el Prado y toda mojadita ella fue a refugiarse en ese convento y mira por donde se dio cuenta de su vida pecadora y se arrepintió decidiendo vestir desde entonces el hábito y dedicarse a la mendicidad para expiar sus culpas, ¡Que guay!.

 …”Lo cierto es que Mª Antonia
renegó de los “Madriles”
y cambió el traje de maja
por los habitos monjiles”…

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