EL MADRID DE LA INQUISICION

Buena la montaron nuestras católicas majestades Isabel y Fernando con aquello de pedir permiso  al Papa de turno para establecer la INQUISICION, permiso que les fue concedido….. por lo que todos hemos oido, leído y visto en cuadros de afamados pintores como el que encabeza esta entrada  y que corresponde a Francisco de Rizzi y se titula Auto de fe en la Plaza Mayor

Aunque el Tribunal no se trasladó a Madrid hasta 1650. Según cuentan, uno de los primeros lugares que se relacionan  con la Inquisición fue el Convento de Nuestra Señora de Atocha, hasta que a finales del siglo XVIII lo trasladaron a la calle Torija – a un edificio que perteneció al Marqués de Siete Iglesias,  hombre ambicioso que acabó precisamente ajusticiado por el Santo Oficio, por si os dice algo su nombre era Rodrigo Calderón aquel del famoso dicho “eres mas orgulloso que Don Rodrigo en la horca” una bonita historia de envidias, venganzas y etc. pero que no viene ahora al caso.

Desde este edificio titulado con el rimbombante nombre Consejo Supremo del Santo Oficio los reos eran trasladados hasta el cercano Monasterio de Santo Domingo en cuyo traslado eran insultados y vejados por la vecindad que acudían a verlos pasar como si de una fiesta se tratase, reclamados por el repique de campanas de las Iglesias vecinas y allí eran torturados e ingresaban en prisión a la espera de   ser llevados a la Plaza Mayor donde  tenia lugar el auto de fé, condenados ya estaban,  si bien  tenían dos opciones: si se arrepentían los degollaban, si no se arrepentían los quemaban en la hoguera…….

Este Monasterio fue derruido y con el tiempo se construyó un hotel en la dicha plaza de Santo Domingo donde se conservan también las mazmorras reconvertidas en  pub, cocteleria o como lo queráis llamar,  un lugar abierto al publico y al que se accede desde el hotel, está muy bien ambientado, vamos que si los ajusticiados levantaran la cabeza…..

Llegamos a la Plaza Mayor donde se reunían infinidad de espectadores a presenciar un juicio ya resuelto al que acudían hasta los Reyes, según el veredicto se elegía el lugar de su ejecución: el cadalso de la horca se levantaba delante del portal de Paños, el de  los degollados  ante  la Casa de la Carnicería, y a  los sentenciados a  garrote vil se les situaba ante la  Casa de la Panadería.

Los ajusticiamientos en la Plaza Mayor tuvieron lugar hasta 1765, entonces se trasladaron a la Plaza de la Cebada, mas tarde hacia el lugar donde se sitúa la actual Puerta de Toledo, y asimismo en la Plaza de la Cruz Verde, donde hacemos una parada es un precioso rincon bajando la calle de Segovia en dirección al Viaducto encontramos una placita donde vivió el arquitecto Ventura Rodriguez al fondo tenemos la fuente de Diana Cazadora realizada en 1850 para el abastecimiento de agua de los vecinos de la zona, nada que ver con los ajusticiamientos que allí tuvieron lugar y que nos recuerda el nombre de la plaza, que se debe a la cruz de madera pintada de verde que  presidia los lugares de ajusticiamiento.

Los quemaderos  estaban situados en la calle de Alcalá esquina a Claudio Coello, mas o menos en  el lugar en que mas tarde edificaron la plaza de Toros y entonces fueron trasladados a la Glorieta de San Bernardo extramuros de la cerca de Felipe IV en lo que se llamaba el Portillo de Fuencarral. Se dice que en ocasiones empezaban por quemar las barbas de los condenados para que vieran “lo que les esperaba”

Durante el reinado de Carlos II tuvo lugar el último Auto de Fe. en 1834 se aprobó el Real Decreto que abolió definitivamente la Inquisición.

Y después de recorrer el Madrid de los Austrias a golpe de pinrel va siendo hora de poner rumbo al hogar………

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