GLORIETA DE BILBAO

La puerta de Bilbao se llamó tambien de los Pozos por encontrarse junto a los pozos de la nieve, situada al final de la calle de Fuencarral, mira al Norte, y viene a ella directamente la carretera de Francia,fué fabricada en 1767 y consiste en un arco de medio punto en el centro y dos menores adintelados a uno y otro costado, esta sería una brevisima descripción de la Puerta que existía en el siglo XIX en lo que hoy conocemos como Glorieta de Bilbao y  donde nos hemos dado cita para conocer un poco esta zona que en tiempos quedaba dentro de la cerca de Felipe IV, como decía, nos citamos junto al Café Comercial, edificado en 1887 y que representa da “Edad de Plata ” de los cafés madrileños, un lugar dedicado a tertulia.

Bajando por Fuencarral nos encontramos con el Colegio de la Inmaculada, creado para instruir a las jovenes que se iban a dedicar al servicio doméstico, situado entre dos palacios, en uno de los cuales vivió una temporada el Duque de Montpensier, padre de Mª de las Mercedes, el gran amor de Alfonso XII, es de estilo Neogótico de 1915 y hace esquina con la calle del Divino Pastor, la leyenda de esta calle es curiosa y la voy a resumir……

 Por aquellos tiempos, en Madrid, y en esa zona aunque estaba dentro de la cerca había palacetes con huertas – llamaban huertas tambien a los jardines – una de las fincas pertenecía a un ministro de Carlos III y en una de las puertas tenía una imagen del Divino Pastor con unas luces,que podían servir de guía a los caminantes, tengase en cuenta que aquello era el fin del mundo y las calles no tenian alumbrado… pues mire Ud. por donde, una jovencita muy mona ella se citó con un caballero por aquellos lugares y evadiendo la vigilancia de sus padres acudió a la cita con el galan que el muy tunante no se presentó, y la pobre doncella perdida en la obscuridad, sola, aturdida y sobrecogida de espanto decidió suicidarse, por lo que se dirigió a un pozo. En tanto su padre que se percató de la falta de la doncella acudió a pedir ayuda al convento de la Encarnación, donde le dijeron que no se preocupara que su hija estaría en la senda del Divino Pastor y dirijiendo sus pasos hacía el citado lugar, el atribulado padre dió con la hija y la salvó de una muerte segura, será una leyenda pero está bien.

Cruzando la calle nos encontramos con el Museo Municipal, antes Hospicio, construido hacia 1920, se conserva la portada barroca de Pedro de Rivera, que actualmente está cubierta por andamios cosas de las reformas y tal y tal…., no obstante esta es una reproducción de la citada puerta.

En el patio la fuente de la Fama, tambien barroca y del mismo autor construida para la plaza de Antón Martín y que el paso del tiempo la ha traido aquí.

Hasta finales del siglo XIX, el Hospicio llegaba hasta la calle de Hortaleza, en 1920 se quiso derribar el edificio para construir  viviendas , hecho que hizo revalorizar el denostado Barroco de Rivera, no obstante en 1925 ya se habian destruido las 3/4 partes del edificio y fué cuando el Ayuntamiento se lo quedó para dedicarlo a Museo Municipal, salvándose la mencionada puerta, y encontraron los pozos de la nieve ( que se traía de la sierra y se prensaba con paja para que se conservase hasta el verano), Igualmente se descubrió una de las canalizaciones de agua para las fuentes públicas.

Frente a este edificio nos encontramos el Tribunal de cuentas, obra de Francisco Jareño creado hacia 1860, y una de las instituciones públicas más antigüas de la monarquía castellana ya que como institución data de los tiempos  de Juan II, sobre la puerta principal hay un escudo de Felipe II con el Toisón de oro.

Girando por la calle de la Palma llegamos a la parroquia de las Maravillas, nos comentan que cuando veamos una parroquia con espadaña es que antes fué convento, y si en su interior hay ventanas pues lo tenemos más claro… Este en cuestión se fundó “para recogimiento de doncellas” y la Virgen llamasé de las Maravillas por que fué hallada entre unas flores que llevan ese nombre, la Virgen, que preside el altar, lleva en sus brazos un niño que es un pelín diminuto, hay que acercarse bastante al altar para apreciarlo, con la desamortización ofrecieron a las monjas un solar por Juan Bravo y a este lugar se trasladó la parroquia de San Justo y Pastor, cuentan que las monjas se llevaron su Virgen, la Parroquia dice que la verdadera Virgen es esta, y a mí que mas me dá…. el terreno del convento se estendía hasta lo que conocemos como Plaza del Dos de Mayo donde está el monumento de Daoiz y Velarde, pero eso es otra historia.

En la misma plaza estaba el Palacio de Monteleón que debió ser fastuosisimo, lujosisimo,rodeado de jardines, EL NO VA MÁS, tanto es así que en él habitó la reina viuda Isabel de Farnesio, hasta que definitivamente instaló su residencia en el Palacio del Buen Retiro todas las temporadas que pasó en Madrid.

Destinado a parque de artillería el antiguo palacio de Monleón, llegó a ser para siempre célebre por haber sido regado con su generosa sangre por muchos bizarros madrileños que tomaron parte en el glorioso combate del Dos de Mayo de 1808, día en el que asesinaron traidoramente a D. Luis de Daoiz, cuyo cadaver cayó al lado del no menos venerable D. Pedro de Velarde, muerto en la pelea. Tuvo lugar este acontecimiento en la puerta que dá frente a la calle del Dos de Mayo, ¡ahí queda eso!.

Años después se hizo en el Paseo del Prado – en el parterre del Jardín del Buen Retiro que abría al Prado – un grandioso monumento a los heroes del Dos de Mayo trasladando allí las cenizas de los heroes.

Posteriormente se erigió  este monumento al lugar hoy ocupa para que perdure  el valor histórico del recuerdo, porque por lo demás creo que actualmente no cuidamos mucho a nuestros heroes.. de antes.

El citado monumento éstá  así como pelín deteriorado por decirlo finamente, por las bravas seria conveniente tirar de las orejas al Concejal de turno o a quien corresponda para que nos meta en la mollera a los madrileños que hay que cuidar de lo nuestro aunque solo sea por lo que representa, por que Madrid no es solamente la mano de la Cibeles tambien le debemos algo a las manos de estos dos señores, que empuñaron la espada para defender la ciudad, pero los heroes de ahora creo que lamentablemente son los que extienden el pie para dar a un balón y defender su propia cuenta corriente, ¡ que pena!,  ¡ que pena!,  ¡ que pena!, “pá m… y no echar gota”.

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