POR EL INTERIOR DE LA MURALLA

Bien, mi tercera visita ha comenzado en la Plaza de Isabel II, esto es, fuera de la muralla medieval, Madrid era un puño ya que la muralla se extendía desde la Puerta de la Vega  por detrás de las casas del Infantado, San Andrés, Puerta de Moros, Cava Baja, Puerta Cerrada, Cava de San Miguel, Puerta de Guadalajara (a la altura de la Pza. de San Miguel), calle del Espejo, Puerta de Balnadú (más o menos donde está la Plaza de Isabel II), Plaza de Oriente y terminaba en la Alcazaba.
En 1811 José Bonaparte mandó destruir el arrabal lindante a Palacio para darle a este luz y magnificencia, en ese arrabal se encontraban las casas del tesoro ( que era donde vivían los oficiales y el servicio del Palacio también los pintores y arquitectos de la Corte), el Monasterio de la Encarnación y el teatro de los Caños del Peral, pero como eran épocas de guerras y conflictos allí se quedaron los escombros hasta que Fernando VII los mandó retirar y que comenzara la obra del Teatro Real en el lugar en que estaba emplazado el teatro de los Caños del Peral que se termino en tiempos ya de Isabel II, de esa época son también los jardines de la Plaza de Oriente de estilo Inglés, en cuyo centro está la estatua ecuestre de Felipe IV.

plaza de RamalesNos desplazamos un poquito hasta la Plaza de Ramales donde estaba la Iglesia de San Juan en la que dicen que estaba enterrado Velázquez, en su lugar hay un aparcamiento, y un recordatorio de la Iglesia sobre el pavimento, y rodeando la plaza podemos ver el palacio del marqués de Tres  Palacios, y una preciosa casa redecorada en 1920 en neobarroco madrileño , se observa claramente la reforma en la que añadieron el piso superior y el torreón con toda esa decoración y florituras las barandillas de la terraza en hierro forjado y las pinturas murales al gusto italiano de la planta superior, en el esquinazo hay una hornacina con una Virgen.

 

Y pian pianito volvemos a la Plaza de Oriente para dirigir nuestros pasos a la Calle de la Almudena, donde admiramos el Palacio de Abrantes y las ruinas de la primitiva Iglesia dedicada a Ntra. Sra. de la Almudena, que se veneraba en el altar mayor y que cuenta la tradición  que los cristianos la encerraron en un muro con dos velas encendidas y así permaneció en tiempos de los sarracenos que utilizaron la Iglesia como mezquita, hasta que fue encontrada después de la Reconquista, el nombre de Almudena parece que viene de Almudaina que quiere decir Ciudad amurallada.

En esta zona estaba situada la puerta de la Sagra, por donde salían los labradores al campo, y donde está situada la actual Catedral de la Almudena se encontraba la Judería que se derribó en el siglo XIX para iniciar las obras de la citada Catedral.

Frente a estas ruinas está Capitanía, situada en el Palacio de Uceda, del siglo XVIIOLYMPUS DIGITAL CAMERA obra del arquitecto Juan Gómez de Mora, después lo adquirió Carlos III para Palacio de los Consejos, es de fábrica de ladrillo, piedra berroqueña y caliza se edificó con 4 torreones que se quemaron y en su lugar hay 4 aprendices de torreones forrados en pizarra.

Junto al Palacio está el convento de las Bernardas que se acabó de construir en el siglo XVII imitando en su arquitectura al convento de la Encarnación actualmente es de uso castrense, ha sufrido distintas reformas, con la desamortización y con el paso del tiempo es de destacar el medallónque tiene en la fachada dedicado a San Benito y San Bernardo adorando al Santísimo.

 Un poco más allá llegamos a la Plaza de San Nicolás donde nos encontramos con una de las Iglesias más antíguas de Madrid, la Parroquia de S. Nicolás que sirvió de Convento a la congregción de los servitas, su torre mudejar es del siglo XII y el resto es una conjuncion de estilos hasta llegar a la portada barroca del siglo XVIII.

Volviendo a la C/ Mayor dirigimos nuestros pasos a la Plaza de la Villa, -antigüamente el Ayuntamiento celebraba sus sesiones en una sala situada en la parroquia del Salvador justo enfrente del Ayuntamiento- este edificio de origen medieval tiene dos pisos, el superior está decorado con frontispicios triangulares y cada lado tiene una torre que termina con un chapitel, la fachada que dá a la calle Mayor tiene también dos torres y en su balcón principal hay una galería de columna que es obra  de Juan de Villanueva ya en el siglo XVII.

Sobre las puertas tiene un escudo del oso y el madroño y otro con un dragón y centrado sobre ambos el escudo de los Austrias, (el escudo del dragón se pensaba que era otro escudo de Maddrid hasta que se descubrió que era un escudo familiar, entonces se retiraron de los edificios públicos todos los escudos del dragón menos en el Ayuntamiento, que es el edificio representativo de Madrid.

Frente al Ayuntamiento tenemos el Palacio de los Lujanes, antigüa e ilustre  casa donde – según se dice –  estuvo prisionero el rey francés Francisco I, hecho prisionero en la batalla de Pavía, es de origen medieval, siglo XV, y cabe resaltar el alfíz quebrado y las grandes dovelas que forman el arco trilobulado que rodea la puerta principal.

Y siguiendo por la calle Mayor llegamos al lugar donde estaba situada la Puerta de Guadalajara, detalle que nos recuerda una placa que hay en el muro de uno de los edificios, girando a la derecha damos con nuestros cansados pies en la Plaza de San Miguel, que como otras muchas plazas de aquellos tiempos fué consecuencia de derribos, en este caso de la Iglesia de San Miguel, tambien se creó en esta plazuela un mercado para la venta de comestibles, que con el paso del tiempo dió lugar al acatual Mercado de San Miguel, único mercado de hierro que nos queda en Madrid ya que el de la Cebada y el de la plaza de Olavide ya no tienen esta característica.

Bajando por la cava de San Miguel llegamos a Puerta Cerrada, llamada así en recuerdo de la puerta que había en la muralla árabe, esta era de doble muro lo que creaba una pasadizo acodado para dificultar la entrada al enemigo, pero cuando no había enemigo que combatir se convirtió en un nido para los asaltantes que esperaban allí a sus víctimas para asaltarlas, por lo que se terminó por cerrar definitivamente la puerta, de ahí su nombre.

Un detalle curioso sobre las cavas es que eran los fosos de la muralla de ahí el desnivel que podemos apreciar perfectamente en la de S. Miguel con la Plaza Mayor.

Y por hoy ya está bien, que la muralla era pequeña pero hay que ver el gasto de zapatilla………….

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