PUERTA DE TOLEDO

Ayer hablaba de la Verbena de La Paloma, hoy voy a hablar un poco del barrio, yo me crié en el Rastro y fui bautizada en San Pedro el Real más conocido como  La Paloma también me casé en esa Iglesia,  se echan de menos aquellos tiempos, el olor a churros por las mañanas, o el de las tardes cuando se ponían en las esquinas a freír gallinejas que se las llevaban las mujeres a casa para la cena…., pero como aquello ya no existe pues mejor estamos donde estamos ahora y de cuando en cuando una vuelta al Rastro y amén.
Haciendo un recorrido aproximado al de la Procesión nos situamos en la Puerta de Toledo, la primera puerta con ese nombre que existió, fue en tiempos de Enrique IV y estaba a la altura del actual Teatro de La Latina, en tiempos de Felipe IV al ampliar la cerca se hizo otra puerta un poco mas abajo.
La actual, y última puerta que se construyó en Madrid, se empezó a proyectar en tiempos de José Bonaparte en piedra berroqueña y caliza, estilo neoclásico con un arco central y dos puertas laterales cuadradas que tenían anexos a ambos lados los edificios de Aduanas y Guarda, con unas grandes columnas jónicas y de aspecto grandioso, en la parte superior está rematada por un grupo escultórico que representa a España protegiendo las artes y sobre las puertas de los costados hay trofeos militares, cuando entró en Madrid Fernando VII, el Ayuntamiento se la ofreció al Rey como homenaje colocándole en el frontón superior la inscripción que dice “A Fernando VII el Deseado, padre de la patria, restituido a sus pueblos, exterminada la usurpación francesa, el ayuntamiento de Madrid consagró  este monumento de fidelidad, de triunfo, de alegría. Año de 1827”.
En un lateral de la plaza se encuentra el actual Centro Comercial Puerta de Toledo, edificio racionalista de 1931, con amplios espacios interiores, fue construido como mercado central de Pescados función que ejerció hasta que se impusieron los “Mercas” y mas adelante se rehabilitó dejándolo tal y como lo vemos en la actualidad.
Subimos la calle de Toledo hasta llegar a la Fuentecilla,  una fuente también dedicada al Rey Fernando por el Ayuntamiento de Madrid, construida con las piedras de otra fuente que había en la plaza de la Cebada, la corona un león de Castilla abarcando dos globos terráqueos, en el frente tiene un oso y un dragón, los símbolos heráldicos antiguo y moderno de Madrid, olvidada, ya no corren sus tres hermosos caños por los que caía esa agua tan fina que venía del Abroñigal bajo.

Ahora cruzamos la calle de Toledo y nos dirigimos a la de la Paloma donde se encuentra la Iglesia de San Pedro el Real inaugurada en 1912 en una mezcla de estilos neomudejar y neogótico, con una rica decoración en su fachada en la que no faltan los arcos polilubulados, trabajos en punta de diamante, redes de rombos, etc, su planta es de cruz latina con tres naves y crucero con cúpula, al fondo de la nave central se encuentra la imagen de la Virgen cuya historia mas o menos es la siguiente: parece ser que unos niños jugando en un corral de la calle de la Paloma encontraron esta imagen deteriorada y sin gran valor y estando jugando con ella les vio la tía de uno de ellos, limpió la imagen, la puso un marco y la colocó en la portería de su casa, pronto se le atribuyeron varios milagros tanta fama adquirió de milagrera que al enfermar el rey Carlos IV, su esposa Luisa de Parma vino a rezar a la Virgen y al curarse el Rey, la princesa mandó construir una capilla a la Virgen de la Soledad que curiosamente tomó el nombre de la calle –la Paloma- a finales del siglo XIX hubo un reparto de parroquias y trasladaron a esta capilla la Parroquia de San Pedro el Real, lo que hizo que se construyera un edificio nuevo mas acorde con la nueva situación y es el que conocemos que tiene anexo el Colegio La Salle.
Vamos a visitar el parque de la Dalieda que ha sido inaugurado esta primavera, es una jardín en el que solo se cultivan dalias de distintas especies, situado en un lateral de San Francisco el Grande, rodeado por una valla de forja y pilastras de granito acorde con la Basílica y al fondo tiene un magnífico mirador desde el que podemos ver una panorámica de la zona Oeste de Madrid y en el que han situado un grupo escultórico de San Isidro con un Ángel, la zona en que está enclavado este jardín era un claustro del convento, cuyos frailes son usufructuarios pero no dueños ya que siendo Ministro de Asuntos Exteriores Canovas del Castillo lo compró para el Estado, pero esas historias son tan raras que como se suele decir “el uno por el otro la casa sin barrer”, por eso se ha tirado 27 años en obras de restauración y no han terminado ahora andan por las escaleras exteriores, mañana Dios dirá……

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