SAN FRANCISCO EL GRANDE

Cuentan que a principios del siglo XIII, San Francisco de Asís andaba por Madrid en peregrinación a Santiago y fundó una comunidad de religiosos en una ermita existente fuera de la muralla, la cosa fue creciendo merced a las limosnas y se levantó un edificio mejor, al que acudían las familias mas importantes de la villa que construían en la Iglesia del convento sus propias capillas y enterramientos, a partir de que se estableciera la Corte en Madrid también se celebraron importantes ceremonias para la Casa Real, ya en 1760, los frailes mandan demoler el convento para construir uno nuevo con lo que todas esas capillas, enterramientos y claustro desaparecen.
El diseño de la Iglesia es de Fray Francisco Cabezas, de planta circular con seis capillas y un gran vestíbulo, la cúpula tiene 57 metros de altura y 33 metros de diámetro, siendo la primera de España y la cuarta del mundo en cuanto a diámetro, es obra de Sabatini así como la fachada y las torres, su interior ricamente decorado con obras de Goya,
Bayeu, Casado del Alisal, Zurbarán, Alonso Cano y Ribera entre otros….
En el Altar mayor tiene unos palcos desde donde los reyes asistían al culto, la sillería es de nogal del siglo XVI, en la antesacristía hay otra magnífica sillería, ambas provenientes de otros Monasterios desamortizados y vemos un techo pompeyano, un espejo Rococó, pasando a la sacristía, allí todo es magnífico, desde la mesa de palo santo de Brasil, el cuadro de San Francisco pintado por Alonso Cano y otros cuadros  de los apóstoles, de la escuela de Ribera, en el deambulatorio hay pinturas de Alonso Cano, Zurbarán y otros.
Nos cuentan que la forja del interior es de hierro dulce de la época de Alfonso XIII, que los vitrales son alemanes, los doce apóstoles de mármol de Carrara que circundan la nave miden casi cuatro metros y en el ábside vemos a los cuatro evangelistas en madera policromada seguimos mirando a la altura y contemplamos el órgano, francés, y frente a él hay otro que aunque no esté bien dicho yo me atrevo a llamarlo trampantojo, pues nos dicen que solo es una caja pintada que disimula la entrada a las escaleras..
Con la desamortización de Mendizábal los frailes  fueron expulsados y la Iglesia cerrada, desde entonces mucho ha llovido sobre ella, ha pasado por ella el ejercito francés, ha sido Panteón de hombres Ilustres…..y tanto es lo que ha llovido que por causa de las goteras –según dicen ha sido necesaria una gran restauración que ha durado veintitantos años-  reinando Alfonso XIII fue restituida a los frailes de los que actualmente quedan poquísimos, tan poquitos que el guia no nos quiere decir el número.
El Papa Juan XXIII la concedió la dignidad de Basílica, y es una de las Iglesias mas grandiosas de Madrid, por su porte, por sus pinturas y porque a mi me lo parece, ya está dicho….., aunque falta un detallín casi sin importancia y es que  está dedicada a la Santísima Virgen y su verdadero nombre es  ” Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles”.

Saliendo a la calle y girando a la izquierda se encuentra anexa la capilla  del Santo Cristo de los Dolores mandada construir por la venerable Orden Tercera de San Francisco, la conocemos como  San Francisquito y es una preciosidad del Barroco madrileño a la que  se accede  despues de atravesar un largo pasillo, en esta ocasión no la hemos visitado ya estaba cerrada a estas horas, como tampoco hemos visitado el Hospital de la también VOT de San Francisco, situado antes de llegar a “La Dalieda”, mandado construir nada más acabar la capilla para acoger a sus cofrades enfermos,aunque cien años después y por orden del duque de Abrantes pasó a ser hospital de beneficencia.

Para descansar un poco nos acercamos a las Vistillas y despues contemplar la hermosa panorámica del Manzanares y la Casa de Campo, La Almudena, el Viaducto, calle Bailén ….. la mañana se acaba y hay que tirar para el metro, pero antes nos paramos ante una casa “a la malicia” que hay por la Redondilla con Mancebos, estas casas tienen una historia bastante curiosa, pues cuando se trasladó la Corte,se dispuso una orden por la que todos los vecinos tenían obligación de alojar a un funcionario del Rey y esto trajo como consecuencia un tipo de reformas en las casas para que pareciese que no había habitaciones (las mas altas no se veían desde el exterior y se accedía desde dentro), en fin trampas para evitar la regalía de aposento.

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