A GUARDA

Llevábamos varios días anclados en Vigo y era hora de poner pies en polvorosa, decisión que aplaudieron nuestros anfitriones y no solo eso si no que decidieron acompañarnos durante unos días, y nos guiaron hacia A  Guarda donde visitamos el monte de Santa Tegra.

Desde el mirador se aprecia una panorámica espectacular de la propia ciudad, de la desembocadura del Miño, de Portugal y del Atlántico, esto es para verlo, me resulta imposible describir el azul del mar, el del cielo, el verdor de los valles….

 Despues de esto nos dirigimos a ver la ermita de la Santa donde se celebra todos los años una romería en agradecimiento por haberles salvado de la sequía, es de piedra y ante ella hay un hermoso cruceiro, en su interior y uno frente a otro llaman mi atención dos retablos de atractivo colorido. Bajando un poco encontramos un vía crucis en piedra tambien muy interesante con aportaciones de Julio Mengual de principios del siglo XX

El Museo Arquelógico, es pequeño pero no por eso deja de ser interesante, tiene muestras recogidas de todas las culturas que se asentaron por allí, entre las piezas que conserva hay cuchillos del Paleolítico, y otros mas pulidos del Neolítico, hay hoces y puñales y en cerámica se conservan ánforas y restos de vasijas, piedras labradas, monedas y un largo etc.., pero lo más interesante es el Castro que estaba amurallado y en el se conservan restos de viviendas, canalizaciones y aljibes,las viviendas eran circulares con el techo de paja, (hay una reconstruida),algunas tenían una especie de vestíbulo con un horno, no tenían ventanas  y parece que se agrupaban de ocho en ocho, con un una urbanización primitiva de calles estrechas y empedradas tal vez ya de influencia romana, ¡y yo que se de esto si aún no había nacido!.

Y como era la hora de la manduca nos bajamos a A Guarda, donde junto al puerto nos sirvieron un arroz con bagavantes y otras viandas propias de la tierra que nos dejaron la cintura cosa mala, pero que se le vamos a hacer hay que sacrificarse y yo la primera ¡que no se diga!, tras el reposo y la charla nos fuimos a ver la lonja y un paseito por el puerto donde estuvimos recogiendo estrellitas de mar que estaban tiradas por el suelo, y mire Ud. por donde y sin buscarlo, resulta que había una degustación de “Bolos” y nos vimos obligados a probarlos, mas que nada por aquello del sacrificio,ya era tarde y queríamos pasar a dormir a Portugal por lo que solo me pude entretener en hacer esta foro del lavadero y de  nuevo carretera y manta, mañana será otro día

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