ALCALA DE JUCAR

Ya teníamos ganas de conocer Alcalá de Júcar (declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982),  atravesando la Manchuela llegamos a Casas-Ibañez, aún nos quedan 14 Km. de llanura y sol, ánimo , que eso es pan comido, y de repente ¡zas!,  pero bueno ¿Dónde está este pueblo?, pues casi nada, está ahí abajo, ¡caramba, yo me vuelvo!, pero no, ya que habíamos llegado ……., en peores nos hemos visto….  y nos dispusimos a bajar por esas vueltas y revueltas con los ojitos bien abiertos hasta llegar hasta el mismo río, donde aparcamos, respiramos y miramos para arriba, espectacular, grandioso, maravilloso…., sus casas escalonadas por toda la pendiente son coronadas por un Castillo en todo lo alto, y entre el río y el Castillo la esbelta torre de la Iglesia.

Dicho así parece un pueblo “en cuesta” como tantos otros, pero no, ni mucho menos, ya hemos aparcado y cámara en ristre nos disponemos a visitarlo, en primer lugar, llegamos al Puente Romano de tres ojos, que allá por el siglo XIV fue puerto seco y  aduana entre los reinos de Castilla y Levante  y hace una década que ha sido restaurado y pavimentado, el río discurre placenteramente bajo sus arcos y en una especie de islote junto al puente, tenemos la oportunidad de ver una garza que se acerca a beber, por la otra parte del puente hay un pequeño embarcadero desde donde parten las barquitas para dar un paseo por la Hoz, y aquí empieza la subida por unas calles empinadas y tortuosas, tanto que en algunos puntos hay pasamanos  para que la gente se agarre al subir a sus casas, ¿he dicho casas?, pues no señor, son cuevas excavadas en la montaña y con una fachada al exterior que de lejos parecen casas corrientes, pero solo es fachada, en su interior son cuevas algunas de tal longitud que llegan hasta el extremo de la peña por unos túneles de hasta 110 metros de largo, y como algunas son visitables entramos a tomar un refresquito en una cueva-bar la mar de molona, una perfecta iluminación te hace olvidar donde estás metido aunque cuando llevas un rato se nota en la piel un aquel de humedad que te pide salir al exterior, digo yo que los vecinos no lo notarán, será cuestión de acostumbrarse, algunas de estas cuevas se comunican entre sí, como sucede con las del Diablo y Garaden.

 Llegamos a una pequeña placita donde se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia de San Andrés del siglo XVI con una excelente portada muy clásica, pero no podemos acceder a su interior, se aprecia que ha sido  restaurada recientemente.

 Seguimos subiendo hacia el Castillo por esas curiosas calles en las que se muestran pinturas dedicadas a las damas de honor y reinas de las fiestas, observamos las cuevas que están restaurando haciendo nuestras cábalas sobre el tema…….

Finalmente llegamos al Castillo, donde una amable señora nos cobra 1€ por la visita que nos guiamos nosotros mismos sin más.

Está el Castillo situado en lo alto de una peña, de origen árabe del siglo XII y recuperado para la corona de Castilla por Alfonso V, atravesando el puente levadizo se llega al patio de armas en cual hay una exposición de curiosas esculturas realizadas con piezas de hierro, digamos recicladas que ahora se lleva mucho eso del “reciclamen”,  la torre del homenaje tiene en su sótano dos mazmorras y en la parte superior nos asomamos a una de las ventanas desde la que vemos una original plaza de toros en la otra ladera del río, nos llama la atención su extraña e irregular forma , ha sido reconstruida en 1902 y nos dicen que su origen puede ser del siglo VI, vaya Ud. a saber………

Al día siguiente nos vamos a Albacete por el camino que discurre paralelo a la Hoz donde encontramos pequeños pueblos igualmente de cuevas excavadas en la roca , una maravillosa ruta que no me importaría volver a repetir.
La visita a la Ciudad es corta, comemos con unos amigos descansamos la “siesta” y nos vamos un ratillo a ver la Feria, enorme, grandiosa, tremenda, ¡Qué gentío!, muchos puestos de golosinas, de baratijas, de artesanía, bares y música por todas partes, una gran Cabalgata, Toros, ofrenda de flores a la Virgen de los Llanos, bailes populares, trajes regionales y Folklore por doquier, bandas de música y que se yo, son siete días de fiesta para todos los gustos y para todas las edades y ya está bien por hoy, aaaaaaaadiós.

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